sábado, 12 de julio de 2008

Día de fría lluvia


Algodones grises deshaciéndose en el cielo como si una mano revolviera una fuente de agua impregnada de tinta. Un viento helado provoca remolinos en el suelo. Y yo camino observando este cambio climático típico de invierno pero que este año ha sido tan mezquino.

Las calles con sus grandes edificios observan a los transeuntes que provistos de prendas típicas de esta estación, buscan refugio de las primeras gotas que comienza a lanzar el cielo. Y yo disfruto este instante que antes detestaba.

Sigo caminando por calle Alameda, bandejón central, y mi figura se refleja en los charcos de agua lluvia, que bella se ve la ciudad como cuerpo que ha recibido una ducha matinal, refrescando y limpiado lo que la noche dejó entre las sabanas.

Las gotas caen con más fuerza, el viento ha levantado con sus brazos las hojas desprendidas de los árboles, cielo oscuro, y sigo mi camino empapándome con el paisaje.


miércoles, 2 de julio de 2008

El sueño te ha llevado; Fefa (1992-2008)


Llegaste un verano del año 92.

Pequeña, tímida en un principio, color caramelo en tu pelaje, redondos ojos negros.

Juego y travesuras, fueron típicas en tu infancia.

Tu primer parto asistí, cuando la inexperiencia de madre por primera vez era evidente.

Mi regalona cachorra, que pasamos tantos años.

Hoy te sumes en un sueño que no te traerá más a nuestro lado.

Descansa ahora pequeña, ya has pasado demasiado.

Tu vida se completa, el respiro se debilita.

Mi querida, descansa del sufrir que el tiempo te ha envuelto, el resto de mis palabras las dejo para mi.

Te extrañaré, te recuerdo...

sábado, 28 de junio de 2008

Se abre nuevamente la creatividad


Esta semana fue muy fuerte en términos laborales. Hubo mucho que hacer, planificar y concretar, también supervisar. Sin embargo, y ante un pronóstico de colapsar ante tanta invasión de tareas, se produjo un hecho impensable, algo que en cierto momento se perdió en algún rincón de mi cabeza, y que de tan escondida pensé que la había perdido.

No sé cómo ha vuelto, pero bienvenida sea. Me hace sentir que ya ha pasado una etapa, un año completo, 12 meses. Una vuelta de página, más bien el término del libro tortuoso que fuiste obligado a leer sólo para no tenr una mala calificación.

Nuevamente bienvenida a mi, quédate más tiempo porque hay mucho que hacer........

domingo, 4 de mayo de 2008

Sobre la lectura en voz alta y la narración oral




La narración oral así como la lectura en voz alta, son excelentes vías para acercar a la personas a los libros y a la lectura, dado que a través de ellas se presenta un momento único, donde la imaginación se eleva al máximo, la apreciación se convierte en una actividad constante y el deleite de escuchar un premio recibido. En todas las actividades en que se realiza la narración de un relato resulta una experiencia entretenida y enriquecedora, cuando la persona tiene gracia y la capacidad de realizar esto de forma natural, sin complejos y con mucha personalidad. También con la capacidad de lograr la atención del oyente, con la capacidad de seleccionar los textos y por sobre todo encantar con lo que se está contando.

Chambers dice que “no sólo los niños pequeños disfrutan de escuchar cuentos; también los niños mayores y los adultos se divierten con esta actividad”. En Chile existen pub-restaurantes que dan espacio a los cuenta-cuentos para el público adulto, y son eventos constantes que congregan a muchas personas. También cuando les cuentas a los jóvenes algún relato, abren su capacidad de maravillarse con historias simples, pero llenas de sentido que los hacen reflexionar, comentar y discutir. Extienden sus mentes más allá de lo que sus propios códigos les imponen.

No importa la edad de nuestros oyentes, siempre habrá quien esté dispuesto a disfrutar de la lectura, de un espacio para crear atmósferas que nos permitan trasladarnos a lugares desconocidos, conocer otras experiencias y personajes, historias de uno u otro lugar. Sólo se deben crear los espacios y por supuesto, prepararse el narrador o lector para realizar la gran actividad, por eso es que las técnicas ofrecidas por los especialistas no son meras recomendaciones, si no más bien aspectos importantes que tienen que considerarse y practicarse para realizar una presentación satisfactoria y de gusto de los oyentes.

“Nuestro gusto por la lectura de obras literarias está profundamente arraigado en esta experiencia oral del cuento, en la necesidad de escuchar y contar cuentos, y en nuestra comprensión de sus fines y de las formas en que se presentan las narraciones. Las rimas, retahílas y cuentos para le infancia, los cuentos de hadas y otras narraciones provenientes del folklore oral –incluyendo fábulas, mitos y leyendas, así como los chistes y las fantasías que los niños se cuentan entre ellos; todas estas expresiones nos ayudan a formarnos como lectores” aquí Chambers nos presenta una pequeña teoría en el que quien ha oído de pequeño diversas expresiones narrativas, llegará a ser un buen lector de adulto, pero para aquellos que han no han tenido tan maravillosa experiencia, retomar la narración o lectura en voz alta permite re-encantar a quienes se habían alejado de la vía de la lectura, también de incorporar a los nuevos lectores, apoyar el proceso de aprendizaje de la lectura y transmitir el hábito a lo miembros de tu familia, tus amigos, incluso a tu comunidad. A través de la lectura creamos nuevos lectores, renovamos esperanzas y abrimos nuevos horizontes para aquellos que se han perdido o para los que se inician en este mundo.

sábado, 3 de mayo de 2008

¿Qué te cuento? ¿Qué te leo?



Libros para narrar

- Rosaura en bicicleta. Daniel Barbot, editorial Ekaré; Caracas, Venezuela, 1990.
- La mariquita perezosa. Isabel Finn y Jack Tickle, editorial Zandrera Zariquey, 2001.
- El niño que perdió el ombligo. Jeanne Willis, editorial Norma, 2000.
- ¿Disculpe es usted una bruja? Emily Horn, Norma, 2002.
- Juan Felizario Contento: el rey de los negocios. Angela Lago, editorial Fondo de Cultura Económica, 2003.

Criterios de selección

Estos libros fueron seleccionados debido a su capacidad de poder adaptarlos durante la narración, de ir improvisando durante el relato. También a sus historias simples, pero a la vez organizadas.
Existen diversos personajes de gusto de los niños, permitiendo la caracterización gestual y vocal de ellos. Las bellas ilustraciones permiten la exhibición del libro en forma directa, pasando las hojas sin necesidad de detener el relato para mostrarlas.
Algunos de ellos permiten la participación de los pequeños, interviniendo el relato con preguntas, repeticiones, e ir más allá de lo que el relato inicial nos puede dar.
La cantidad de texto es más breve lo que posibilita su memorización luego de unas lecturas previas.

2. Libros para leer en voz alta

- La composición. Antonio Skármeta, editorial Ekaré; Caracas, Venezuela, 2000.
- Cuentos con olor a fruta. Cecilia Beuchat, editorial Universitaria; Santiago, Chile, 2004.
- Un sueño redondo. Juan Carlos Chandro, Tándem Edicions; España, 2001.
- Cuando el sol se aburrió de trabajar. Gloria Alegría, editorial Andrés Bello; Santiago, Chile, 2005.
- ¡No funciona la tele! Glen McCoy, Aguilar Chilena de Ediciones; Santiago, Chile, 2005.
- Ruanilla, Ruanillo y la abuela. Alicia Morel, editorial Andrés Bello; Santiago, Chile, 2004.

Estos libros permiten la lectura oral dada la presencia de un texto amplio donde no existe una comunicación tan directa entre el lector y el oyente. Es un texto que no puede ser modificado ya que perdería su sentido.
La lectura de estos textos es más lenta, y requieren de un gran lector para relatarlos y para poder captar la atención de un grupo, sin embargo son muy buenos para compartirlos con un solo oyente.
También estos libros pueden leerse hasta cierto punto, dejando para otro día la continuación de la lectura.


Experiencia

La experiencia para mí ha sido siempre realizando narración oral, y cada uno de los textos seleccionados anteriormente para esa categoría, ya los había compartido con los niños en la biblioteca por lo que quisiera comentar una experiencia en particular con un grupo de niños de 5 y 6 años que visitó la biblioteca, durante la primera semana de apertura.
Los niños fueron invitados a escuchar un cuento, se los lleva a un sector especial llamado “Globo teatro” donde se realizan las narraciones, y se les pregunta a todos si quieren conocer la historia de un niño pequeñito igual que ellos, y así comienza la narración de “El niño que perdió el ombligo”, todos estaban muy asombrados por los animales (todos mamíferos) que le muestran al niño su ombligo, hasta que en una parte de la narración el niño se pregunta si todos los animales tienen ombligo, por lo que a todos los oyentes se les pregunta ¿manos arriba todos los que tienen ombligo? Y los niños levantas sus manos y comienzan a mostrar sus ombligos, deteniendo la narración y viendo todos los ombligos. Al final, el niño se encuentra con que un cocodrilo le había robado su ombligo y ahí a los niños les preguntas por qué el cocodrilo no tiene ombligo, y salen con sus respuestas de niños, muy divertidas hasta que les cuentas que porque nacen de huevos y esos animalitos no tienen ombligo y sí los que nacen del vientre. Dio la suerte que la profesora estaba embarazada por lo que pudimos hacer mejor el ejemplo y además dio paso que los niños exploraran los libros de sexualidad para conocer mejor cómo es aquello que todos tenían en su panza.

Reflexión

La experiencia de narrar este cuento fue muy alentadora a seguir realizando las narraciones e ir incorporando nuevas técnicas o nuevos pasajes a las historias a medida que las he contado una y otra vez.
También fue gratificante el que los niños participaran cuando se les hizo la pregunta y más aún que se sintieran inspirados a realizar más investigación respecto al tema, siendo tan pequeños.
Hay algunas tareas que se deben realizar para la narración como preparar el relato con anticipación (leerlo por lo menos unas 5 veces), saber la edad del grupo, definir criteriosamente si puedes utilizar otros recursos como muñecos, música o elementos para dar más vida al relato (algunas veces más que ayudar, hacen que la narración sea un desastre). También me ha ayudado el poder hacer cambios de voces para ir diferenciando a los personajes, y así también muchas otras cosas que el día a día van fortaleciendo o haciendo florecer tus propias cualidades.
Mi proyección en esta tarea como promotor, mediador o animador de la lectura es poder realizar la mayor cantidad de narraciones para todos los niños que sea posible, poder llevarles a todos niños que disfrutan tanto con los relatos, que sueñan y que creen, y que por sobre todo te lo agradecen tanto por lo que les haz entregado en ese ratito mágico.

lunes, 28 de abril de 2008

Leer es una función esencial


Desde sus inicios, la historia del hombre ha podido ser conocido gracias a los registros que ha dejado de sus actos y experiencias. El hombre ha buscado la manera de expresarse por diversos medios, pero lo interesante de todo esto radica en la facultad que tiene el hombre para dar interpretación a cada uno de los códigos empleados. Es la lectura lo que permite descifrar y traducir, por eso es tan cierto que “todos nos leemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea para poder vislumbrar qué somos y dónde estamos. Leemos para entender, o para empezar a entender. No tenemos otro remedio que leer. Leer, casi tanto como respirar, es nuestra función esencial”[1]. La lectura está en todas las cosas que realizamos, y nos iniciamos en ella no cuándo entramos en la educacional formal, sino desde que tenemos la capacidad de asociar el objeto a su nombre; la lectura de imágenes, una etapa en que el niño no lector de palabras, expresa lo que está viendo.
La educación formal nos inicia a la lecto-escritura, que es el momento en que ya asociamos una nueva forma de expresarnos. Ahora leemos lo que escribimos, o lo que otros escriben. Conocemos medios de comunicación impresa: los maravillosos libros, luego para informarnos a diario, los periódicos, revistas. Y así a medida que crecemos y avanza la tecnología, los medios también se transforman y evolucionan. Pasamos de medios rústicos (tablas de arcilla, pairo) a medios ópticos o virtuales. También, debemos aprender a utilizar estos nuevos medios, “alfabetizarnos digitalmente”, la sociedad actual nos obliga a estar al tanto del uso de estos medios, si no te discriminan, quedas fuera del círculo tecnológico.
La tecnología, herramienta muy útil para el ser humano, permite expresar por medio oral o escrito. Pero también es un medio frío que hace perder el contacto directo de persona a persona. Nos ayuda, sí, y muchísimo, pero no pasa a ser más que eso, una herramienta, que de ninguna manera sustituirá las sensaciones.
Para mí, es sólo eso, un medio para comunicar, soportes de la información, de un contenido. Sin embargo, en la actualidad, se ha posicionado fuertemente el uso de estas tecnologías, desplazando en algunas localidades el uso del libro, o de otros medios impresos. Aún así “la tecnología todavía tiene que resolver problemas de manipulabilidad, portabilidad y legibilidad en el soporte”
[2]
Cuando se inició el auge de las computadoras y los medios audiovisuales, los expertos pesimistas predecían la extinción total del libro impreso, de la lecto-escritura, sin embargo, aquí estamos, en el siglo XXI, leyendo y escribiendo libros, formando lectores. Pero también comienzan a surgir los disidentes de este proceso, que sólo incorporan los medios tecnológicos para comunicar.
Cito: “No desaparecerá el mucho tiempo el libro tradicional porque, en primer lugar, lo decimos una vez más, la humanidad no puede prescindir del material impreso que ya existe y su subsistencia permitirá que los grupos sociales (lectores) y la institucionalidad relacionada con él (sistema educativo, industria editorial, bibliotecas y librerías) siga exigiendo la producción de materiales similares”
[3]
Para finalizar, conclusión personal referente a los dos textos, que nos invitan a reflexionar sobre la lectura, como proceso, el libro como medio, y la comunicación como un todo que deriva a procesos y medios. El futuro de para el libro y la lectura no es tan pesimista. Creo profundamente en las instituciones relacionadas con el libro y la lectura, creo también en los que hacen de la lectura un disfrute y que la comparten con los demás. Así también creo en los creadores de fabulosas historias y aquellos que compilan la historia, pero creo más aún en aquellos que descubren la lectura, por medio de alguien que también, al igual que yo, comparte mis creencias.
[1] Menguel, Alberto. La última página. En: Una historia de la lectura. Bogotá, Norma, 1999.
[2] Agudo Guevara, Alvaro. Lectura y sistemas comunicación social. En: Memorias. 2° Congreso nacional de Lectura. Bogotá, Fundalectura, 1999. pp.95-106
[3] Agudo Guevara, Alvaro. Lectura y sistemas comunicación social. En: Memorias. 2° Congreso nacional de Lectura. Bogotá, Fundalectura, 1999. pp.95-106

jueves, 24 de abril de 2008

Letras + letras + sentido = Literatura


Quise acordarme de mi inicio en la aventura de los libros y la lectura. Necesariamente debía remontarme físicamente a la biblioteca personal de mi tía Cecilia, bibliotecaria de años, amante de los libros y la literatura y con una colección maravillosa de títulos de textos infantiles.
La idea era visitarla, conversar, recordar y revisar si aún existían aquellas mágicas historias que deleitaron a la pequeña lectora.
Si bien la memoria es frágil para recordar cada uno de los libros que se escucharon o leyeron en edad inicial, como una cámara fotográfica, logré captar muy bien las ilustraciones de portadas y de los interiores de los libros, por lo que no sería tan difícil dar con los textos que estaba buscando. Sin embargo, existen 3 títulos que recordaba muy bien, y fue por ellos que le pregunté a mi tía primero; se trataba de “Los puntitos rojos y otros 30 cuentos para antes de dormir”, “El gran tesoro y otros 30 cuentos para antes de dormir” y “La sopa de hacha y otros 30 cuentos para antes de dormir”
[1]. Cada uno de éstos contenía una selección de cuentos breves que cada noche mi madre relataba a mis hermanos y a mí, y los domingos, en casa de los abuelos, los volvíamos a pedir pero esta vez en la voz de la tía Cecilia. La narración terminaba con alguna actividad plástica que permitía expresar en papel lo que el relato nos hacía imaginarnos. Así los libros comenzaron a aparecer, la tía me mostraba y yo recordaba, y volvía a aquéllos días en que uno, libremente, pedía una y otra vez la narración de las historias que pasaban desde “Las aventuras de Pinocho”[2] hasta “Las mil y una noches”[3]. Con mucho gusto encontré alrededor de 15 libros que perfectamente recuerdo haber escuchado, también leído, pero como los niños leen, cuando las letras no significan nada, pero se entiende todo con las imágenes. También encontré aquellos libros que disfruté cuando ya la lectura está dentro de uno y no se le olvida jamás. No esos que pedían en la escuela, sino esos que libremente uno elije, y si no le gusta, lo deja, o si se aburre, se detiene para hacer otra cosa.
Por esos hermosos recuerdos y gratas experiencias, es que sigo disfrutando de la literatura infantil, como lectora, como narradora y también entregando momentos mágicos a otros niños, tal como lo hacía mi madre y mi tía.
La lectura sigue presente en mi vida, todos los días, desde el periódico en la mañana, la narración para los niños en la biblioteca, y en las noches antes de dormir, para los buenos sueños. También para contarles mañana, nuevamente, a los niños y niñas que me visitan en la biblioteca, que son aquellos que buscan un momento de deleite y de afecto, porque así como se da a conocer una nueva aventura de un personaje, en un nuevo lugar, de igual forma se entrega cariño. Porque cada palabra es una caricia que envuelve, cada libro un baúl mágico cargado de sorpresas, y un relato, un momento único que sólo la lectura te puede dar.
[1] Selección y adaptación de textos infantiles por Eduard Delgado, e ilustraciones de Natalia Sanmartí. Editorial Pomaire, Cataluña, 1980.
[2] Adaptación con ilustraciones de Art Studium. Eds. Junior (grupo editorial Grijalbo), Barcelona, 1981.
[3] Contado por Hugo Montes, ilustraciones de Vittorio Di Girolamo, colección Para saber y contar. Zig-Zag, 1967